martes, 12 de enero de 2016

Los Horrores Del Apolalípsis (Ismael Jabani GES 2 C Tardes)

Todo comenzó tras despertar de un sueño horrible, una pesadilla que parecía no tener fin.

Me encontraba rodeado de escombros y un montón de objetos viejos y una iluminación completamente nula, parecía una escena de terror, de los años 80.

Tras unos minutos de descanso en aquel frío y húmedo suelo, me incorporé y comencé a espolsarme aquel terrible polvo que se me incrustaba hasta en las mismísimas entrañas.

Me senté en una vieja silla que se encontraba en aquel terrible cuarto y comencé a buscar algún tipo de iluminación para ver donde me encontraba, por suerte en aquella vieja mesa se encontraba posado un viejo zippo que aún se encontraba con suficiente gas para poder iluminar aquel tenebroso sitio.

Después de conseguir encender aquel mechero, conseguí localizar una vieja lámpara de gasolina que funcionaba perfectamente, tras encenderla pude contemplar con mis propios ojos el horror en el que me encontraba, aquella pesadilla acababa de comenzar.

En las paredes se encontraban colgados recortes de algunos periódicos que yo desconocía, en ellos se podían apreciar el sufrimiento de algunas familias por tener que abandonar sus hogares, se encontraban fotos de madres huyendo junto a sus hijos en brazos de algún tipo de horror que yo hasta ese momento desconocía.

No me creía la pesadilla que estaba soñando con los ojos abiertos, me encontraba tan desencajado que terminé tirándome en aquella vieja cama llena de polvo y alguna que otra telaraña y me quedé horas y horas pensando en todo lo que había visto, aquellas fotos, aquella pesadilla sin cara….. ¿por qué yo?.

Pasadas unas horas pude apreciar una suave luz que entraba por el rincón de esa pequeña habitación, era la luz del alba, rápidamente corrí a esa ventana como si fuese un pajarito que se encuentra la puerta de su jaula abierta, pero mi cara se desencajó terriblemente ya que pude verle la cara a aquella terrible pesadilla, me encontré cara a cara con ella y me soltó una terrible bofetada.

Edificio derruidos, olor a pólvora y sangre fresca, humo brotando del campo, se podía respirar la codicia política…. Pensé ¿Qué será de mí? ¿Esto acaba?.


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