Todo comenzó tras
despertar de un sueño horrible, una pesadilla que parecía no tener fin.
Me encontraba
rodeado de escombros y un montón de objetos viejos y una iluminación
completamente nula, parecía una escena de terror, de los años 80.
Tras unos minutos de
descanso en aquel frío y húmedo suelo, me incorporé y comencé a espolsarme aquel terrible polvo que se me incrustaba hasta en las mismísimas entrañas.
Me senté en una
vieja silla que se encontraba en aquel terrible cuarto y comencé a buscar algún
tipo de iluminación para ver donde me encontraba, por suerte en aquella vieja
mesa se encontraba posado un viejo zippo que aún se encontraba con suficiente
gas para poder iluminar aquel tenebroso sitio.
Después de conseguir
encender aquel mechero, conseguí localizar una vieja lámpara de gasolina que
funcionaba perfectamente, tras encenderla pude contemplar con mis propios ojos
el horror en el que me encontraba, aquella pesadilla acababa de comenzar.
En las paredes se
encontraban colgados recortes de algunos periódicos que yo desconocía, en ellos
se podían apreciar el sufrimiento de algunas familias por tener que abandonar
sus hogares, se encontraban fotos de madres huyendo junto a sus hijos en brazos
de algún tipo de horror que yo hasta ese momento desconocía.
No me creía la
pesadilla que estaba soñando con los ojos abiertos, me encontraba tan
desencajado que terminé tirándome en aquella vieja cama llena de polvo y alguna
que otra telaraña y me quedé horas y horas pensando en todo lo que había visto,
aquellas fotos, aquella pesadilla sin cara….. ¿por qué yo?.
Pasadas unas horas
pude apreciar una suave luz que entraba por el rincón de esa pequeña habitación,
era la luz del alba, rápidamente corrí a esa ventana como si fuese un pajarito
que se encuentra la puerta de su jaula abierta, pero mi cara se desencajó
terriblemente ya que pude verle la cara a aquella terrible pesadilla, me
encontré cara a cara con ella y me soltó una terrible bofetada.
Edificio derruidos,
olor a pólvora y sangre fresca, humo brotando del campo, se podía respirar la codicia
política…. Pensé ¿Qué será de mí? ¿Esto acaba?.
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