jueves, 14 de enero de 2016

La hoja de un diario. Por Moisés Coronado

Lunes 19 de Febrero de 2026.                                                Día 60.
La niebla radioactiva sigue presente, en el monitor del ordenador central que recibe la señal de las cámaras, (puestas por mi padre en la superficie, cuando construyó este refugio debajo de la casa), se ve un aura nebulosa y sucia alrededor del sol y ni rastro de vida en la calle.
 El próximo viernes cumplo 17 años, va a ser el cumpleaños más triste de mi vida, no puedo imaginarme solo en este día tan señalado, me acuerdo mucho de mis padres y mi hermana, no sé lo que habrá sido de ellos.
Ya no sé cómo entretenerme, los juegos inteligentes, que se generan, son para varias personas y me aburre jugar solo, imposible concentrarse lo suficiente, para poder leer y no tengo noticias del exterior, Internet no funciona, dijeron por la radio que la explosión fue tan grande que algunos satélites se vieron afectados por la onda expansiva, no sé la cantidad de hidrógeno que le queda al generador ni cuando dejará de funcionar, pues controla el purificador de aire y todo el mantenimiento del refugio, la comida deshidratada junto con las capsulas de fruta y los insectos disecados, no terminan de gustarme y el depósito de agua, aunque es muy grande, va menguando, el único consuelo que me queda es la música de mi recopilador virtual, lo tengo puesto a toda hora y según varía mi estado de ánimo va cambiando la melodía, también me estimula mucho, plasmar en estas páginas mis monótonas vivencias diarias.
Esta tarde, en el monitor, me ha parecido ver la forma de una sombra que se deslizaba entre la niebla, me ha dado un vuelco el corazón y he recuperado la poca esperanza que me queda, desde ese momento, no he perdido de vista el monitor y estoy deseando que llegue el nuevo día.



Moisés Coronado, Enero de 2016.

martes, 12 de enero de 2016

Los Horrores Del Apolalípsis (Ismael Jabani GES 2 C Tardes)

Todo comenzó tras despertar de un sueño horrible, una pesadilla que parecía no tener fin.

Me encontraba rodeado de escombros y un montón de objetos viejos y una iluminación completamente nula, parecía una escena de terror, de los años 80.

Tras unos minutos de descanso en aquel frío y húmedo suelo, me incorporé y comencé a espolsarme aquel terrible polvo que se me incrustaba hasta en las mismísimas entrañas.

Me senté en una vieja silla que se encontraba en aquel terrible cuarto y comencé a buscar algún tipo de iluminación para ver donde me encontraba, por suerte en aquella vieja mesa se encontraba posado un viejo zippo que aún se encontraba con suficiente gas para poder iluminar aquel tenebroso sitio.

Después de conseguir encender aquel mechero, conseguí localizar una vieja lámpara de gasolina que funcionaba perfectamente, tras encenderla pude contemplar con mis propios ojos el horror en el que me encontraba, aquella pesadilla acababa de comenzar.

En las paredes se encontraban colgados recortes de algunos periódicos que yo desconocía, en ellos se podían apreciar el sufrimiento de algunas familias por tener que abandonar sus hogares, se encontraban fotos de madres huyendo junto a sus hijos en brazos de algún tipo de horror que yo hasta ese momento desconocía.

No me creía la pesadilla que estaba soñando con los ojos abiertos, me encontraba tan desencajado que terminé tirándome en aquella vieja cama llena de polvo y alguna que otra telaraña y me quedé horas y horas pensando en todo lo que había visto, aquellas fotos, aquella pesadilla sin cara….. ¿por qué yo?.

Pasadas unas horas pude apreciar una suave luz que entraba por el rincón de esa pequeña habitación, era la luz del alba, rápidamente corrí a esa ventana como si fuese un pajarito que se encuentra la puerta de su jaula abierta, pero mi cara se desencajó terriblemente ya que pude verle la cara a aquella terrible pesadilla, me encontré cara a cara con ella y me soltó una terrible bofetada.

Edificio derruidos, olor a pólvora y sangre fresca, humo brotando del campo, se podía respirar la codicia política…. Pensé ¿Qué será de mí? ¿Esto acaba?.


jueves, 7 de enero de 2016

Elisabet Pajeo Garrido: GES 2 TARDE

     
LA CRUEL HISTORIA DE SAMANTA LA JOVEN   ENCERRADA


Samanta es una niña de 18 años, sus padres son gente poderosa con dinero y muy exigentes. No aceptaban que samanta tuviese una relación sentimental, ya que su pareja no es de la clase social que ellos esperan. Por eso, tras varias tentativas fallidas de la joven por escapar de casa y su negativa a romper la relación con él, los padres decidieron encerrarla en un zulo en el bosque apartada del resto del mundo y vigilada 24 horas.
Para que fuese creíble hicieron circular el rumor de que tenía una enfermedad mental que le impedía salir de casa, pero además del encierro, la chica tuvo que soportar unas condiciones miserables, rodeada de basura, excrementos, y tumbada sobre un montón de paja, lo único que tenía es una libreta y un bolígrafo en la que se desahogaba contando todo lo que estaba sufriendo.
Todo sonaba muy extraño, pero los habitantes de el pueblo decidieron no hacer nada por miedo a represalias. La familia es muy influyente en el pueblo, todo el mundo acata sus normas. Hasta que apareció un hombre que paseaba por esa zona y le pareció sospechoso que hubiera tanta protección en un zulo en medio del bosque, mas tarde se acercó y  tomó algunas fotos que publicó en las redes sociales, lo que hizo reaccionar a la policía y por fin Samanta pudo ser liberada y contar su historia al mundo.




miércoles, 6 de enero de 2016

Mi pequeño cautiverio. Yolanda Suàrez, GES2 Tarde

Querido amor:
Hoy es un día triste, mas de lo normal, hoy es mi trigésimo día aquí encerrada, todo cada vez se hace más doloroso, no sé nada de ti, ¿Qué tal están las niñas? , no sabéis cuanto os echo de menos, cada día que pasa esto se hace más pesado, tengo tanto miedo.
Se me agotan todas las fuerzas, no tengo ganas de nada, salvo de que esto acabe, que acabe este tormento, que me está volviendo loca, no tengo nada que hacer, nadie con quien hablar, estoy sola, me siento sola.
Cada mañana se abre esa pequeña compuerta y entra un hombre muy frio que cada vez que entra dice “Se está agotando el tiempo”. El miedo se apodera de mí, me estoy volviendo loca, sueño con el día que os pueda ver y abrazar.
No sé porque estoy aquí, ni siquiera sé quién es ese hombre bajito de voz aguda que viene y me dice que se está agotando el tiempo, solo sé que me metieron en un coche y ya no recuerdo más, me desperté aquí en esta pequeña habitación.
Hoy el hombre ha vuelto a entrar, ha dicho la misma frase de siempre, me ha dejado un vaso de plástico con muy poco agua, además de dos galletas, no sirve de nada llorarle ni  suplicarle que me deje irme, cada día esto va a peor.
Algún día si salgo de aquí, le llegara el karma al hombre por tanto daño causado, por tantas lágrimas que me ha hecho derramar, a mí y a los míos.
Solo me queda deciros que estoy bien dentro de lo que cabe, me mantengo arriba porque sé que estáis fuera haciendo todo lo posible para que salga, tengo tantas ganas de abrazaros, cuida de mis pequeñas, y cuídate tu amor.
Esperemos que dentro de poco no te tenga que estar escribiendo por aquí, esperemos que podamos estar todos en casa y deciros lo mucho que os quiero. Cuidaros.

¡Buenas noches, amor!